sábado, 16 de enero de 2021

Somos magia

Cómo toda conexión de almas llamas gemelas, nuestra relación es compleja y pasó por diferentes fases. Comencemos a relatar el principio de la historia en esta encarnación. 

Se remonta a la adolescencia, donde la Emperatriz reconoció al Emperador apenas lo vió. Suena loco, tal vez un poco exagerado, pero fue así literal. Hay una frase de Julio Cortázar que lo ilustra perfectamente: "El amor como un rayo que te cala hasta los huesos y te deja estaqueado a mitad del patio"; así quedó ella. Lo miró y lo supo. La intuición te marca el camino, el corazón nunca se equivoca; pero ella siempre racionalizaba todo, era su forma de resguardarse, un mecanismo de defensa. Esto que sentía, no sería la excepción. Entonces, para "asegurarse" de que no fueran ilusiones o impulsos hormonales propios de la edad, se propuso conocerlo. Y ahí comenzó la odisea. 

Con pocos años de diferencia, en el mismo instituto educativo donde compartían doble jornada, gustos musicales en común y amigos que fueron clave para que todo se gestara; ella comenzó a entablar diálogos que marcarían el inicio de una amistad donde intentaría vislumbrar cuán profundo era lo que le pasaba. 

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